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El curioso origen erótico de los cannoli, el dulce más famoso de Italia

Se exhiben con orgullo en casi todos los cafés sicilianos, son destacados en el sitio web oficial de esa isla del Mediterráneo e inmortalizados gracias a películas como "El Padrino", donde se llega a escuchar la famosa frase "deja el arma, toma el cannoli".

El amado dulce siciliano se asemeja a un falo, y por una buena razón.

Cuenta la leyenda que en la ciudad siciliana de Caltanissetta, durante el dominio árabe (alrededor del año 1000 d.C.), un harén de mujeres creó la golosina.


Una capa de repostería con forma tubular frita hecha de harina, azúcar y mantequilla rellena de queso ricota dulce y cremoso para exaltar la masculinidad del emir.


El mito Si bien ese origen no se llegó a probar, ya que no hay registros escritos, las historias sobre pasteles eróticos se remonta a siglos. En la Antigua Grecia (que empieza el 1200 antes de Cristo), durante las festividades de Tesmoforias en honor a las diosas Perséfone y Deméter, la gente consumía pasteles de miel y sésamo en forma de pechos para celebrar la fertilidad y la maternidad. La práctica, que se cree que se originó en ritos anteriores celebrados en el Antiguo Egipto para adorar a la diosa Isis, luego se extendió al resto del Mediterráneo y por la Sicilia prerromana. Según Maria Oliveri, experta en estudios del patrimonio cultural de la ciudad de Palermo, los órganos sexuales no se consideraban tabú en el mundo griego y romano, sino que eran venerados como símbolos de abundancia.

"Las formas sexuales de los postres sicilianos se derivan de ese mundo antiguo. En ese entonces, era importante tener muchos hijos, ya que ellos cultivarían la tierra y mantendrían a la familia", indica.


En el siglo XI, los conquistadores normandos convirtieron Sicilia al cristianismo y las antiguas tradiciones se habían mezclado con las nuevas.

Las observaciones del solsticio de invierno se mezclaron con la fiesta de Navidad y ritos de fertilidad se fusionaron con la Pascua.

Pero los postres milenarios perduraron y fueron conservados por monjas, que elaboraban los dulces dentro de sus conventos para diferentes celebraciones religiosas.


El catolicismo antiguo


Según Dario Mangano, semiólogo de la Universidad de Estudios de Palermo que escribió una disertación sobre la semiótica de los postres sicilianos, las normas a veces deben ser anuladas para reafirmarse, y el carnaval lo permitió.

Era la única época del año en la que la "mojigatería católica" dejaba paso al exceso y la autoexpresión desinhibida.

Y era el momento de comer cannoli.

Los hombres daban el dulce tubular a las mujeres para insinuar sus deseos sexuales con el siguiente canto: "Ogni cannolu è scettru d 'ogni Re ... lu cannolu è la virga di Mosè" (Cada cannoli es el cetro de cada rey... el cannoli es el pene de Moisés).

Muchos de los conventos utilizaron las recetas tradicionales de cannoli en Palermo, pero lamentablemente cerraron y queda solo un puñado de monjas con varios años encima que todavía saben cómo hacerlos en su versión original.

Y aunque los cannoli son ahora omnipresentes en toda Italia, los mejores y más "auténticos" posiblemente solo se pueden encontrar en unos pocos cafés sicilianos.

Para ayudar a salvar la tradición, Oliveri abrió una nueva pastelería en 2017 dentro de la Iglesia de Santa Catalina, en Palermo, donde elabora dulces a partir de recetas que encontró a través de la investigación de archivos de familias aristocráticas que obtuvo de conventos sicilianos.


Más allá de expertos Assenza y Oliveri, la mayoría de los cannoli sicilianos han cambiado de sabor e ingredientes con el tiempo, debido al avance tecnológico y la influencia de otras culturas.

Y se han extendido por todo el mundo. Hoy en día, por ejemplo, se pueden encontrar variaciones como cannoli de varios sabores en Little Italy de Nueva York o North End de Boston.

Pero a pesar de las desviaciones del formato original, la estructura del cannoli sigue siendo la misma.


Visita Boccaccio Ristorante Italiano, estamos en la plaza Vicente Iborra, 9 en Valencia, o haz tu reserva a través de nuestro teléfono de contacto: (+34) 960 06 87 60 o via email: in info@boccaccio.es.


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